Bodegas Vidular

Barrio Vidular, 7
39791 Barcena de Cicero (Cantabria).

+34 942 631 324 | +34 619 710 302

Facebook Twitter Instagram
Sala de Prensa
enoturismo en Cantabria

Bodegas Vidular: Enoturismo en Cantabria y Vinos de Cantabria

proceso de elaboración de vinos blancos Bodegas Vidular

Seguro que alguna vez, mientras brindabas con una copa de vino blanco fresco, te has preguntado: ¿cómo es posible que unas uvas del viñedo se transformen en algo tan elegante y lleno de matices? Esa es, precisamente, la magia que hay detrás del proceso de elaboración de vinos blancos.

Si además te gusta el enoturismo en Cantabria, sabrás que este viaje del campo a la copa es mucho más que un trabajo técnico: es tradición, es paisaje, es cultura y, sobre todo, es pasión de quienes viven y sienten el vino.

En este post te vamos a contar cómo se hace un vino blanco, paso a paso, pero con un lenguaje sencillo y cercano. Porque no necesitas ser enólogo para disfrutar y entender este proceso; basta con dejarse llevar por la curiosidad y prestar atención a esos pequeños detalles que marcan la diferencia.

Todo empieza en la viña: la uva lo es todo

Un buen vino blanco no se “inventa” en la bodega, sino que nace mucho antes, en el viñedo. Lo dicen todos los viticultores: “un vino solo puede ser tan bueno como lo es la uva con la que se hace”.

En Cantabria, el clima atlántico con la brisa del mar crea un entorno privilegiado. Esa frescura natural ayuda a mantener la acidez de la uva, clave en los vinos blancos. Piensa en la diferencia entre un vino blanco chispeante y fresco frente a otro más plano: gran parte de esa diferencia viene del viñedo.

Las variedades también cuentan su propia historia. Hay uvas que aportan aromas cítricos, otras más florales, e incluso algunas con un perfil mineral que recuerda al mar o a la piedra mojada. Cada variedad es un lienzo distinto en manos del viticultor.

Y luego está el gran dilema: ¿Cuándo vendimiar? Ni antes, ni después. La experiencia dicta el momento exacto. Demasiado pronto y el vino quedará ácido y verde; demasiado tarde y perderá frescura.

 

proceso de elaboración de vinos blancos Bodegas Vidular

Vendimia: recoger el fruto en su mejor momento

La vendimia de vinos blancos es pura delicadeza. Aquí la prioridad es cuidar la frescura. Por eso muchas bodegas recogen las uvas al amanecer, cuando la temperatura es baja y la fruta está más estable.

Si has participado en alguna vendimia, sabrás que no es solo cortar racimos: es compartir historias, risas y tradición. En algunas casas aún se mantiene ese ambiente de celebración, como si cada racimo recogido fuese un pequeño tesoro.

El prensado: suavidad para extraer lo mejor

Una vez en la bodega, llega la hora de prensar las uvas. Y aquí la clave es la suavidad. No se trata de exprimir hasta la última gota, sino de sacar el zumo más puro y limpio: lo que llamamos el mosto.

Ese mosto, antes de fermentar, suele dejarse reposar para que las impurezas caigan al fondo. Es como colar un zumo recién hecho: lo que buscamos es claridad y calidad desde el principio.

La fermentación: el momento más mágico

Aquí sucede la verdadera transformación. El mosto, dulce y aromático, empieza a convertirse en vino gracias a las levaduras. Ellas son las protagonistas invisibles que hacen la magia: convierten el azúcar en alcohol y liberan los aromas que después percibimos en la copa.

La temperatura debe ser baja (entre 12 y 18 ºC), porque así se conservan los aromas más delicados: flores, frutas blancas, notas cítricas. Seguro que alguna vez has probado un vino blanco que olía a manzana verde o a melocotón maduro. Eso es fruto de esta fermentación controlada y paciente.

Crianza sobre lías: el toque que marca la diferencia

No todos los vinos blancos pasan por este proceso, pero cada vez más bodegas apuestan por él. Tras la fermentación, se deja al vino en contacto con las lías finas (esas levaduras ya inactivas que quedan en el fondo).

¿El resultado? Más cremosidad en boca, más cuerpo y más complejidad aromática. Es como cuando cocinas un guiso a fuego lento: los sabores se integran y se vuelven más profundos.

Imagina dos vinos hechos con la misma uva: uno embotellado rápido, fresco y ligero; otro que ha reposado seis meses sobre sus lías, redondo y gastronómico. Dos estilos distintos para momentos distintos.

 

proceso de elaboración de vinos blancos Bodegas Vidular

Clarificación y embotellado: darle forma final al vino

Antes de llegar a tu copa, el vino necesita un último cuidado: pulirse y embotellarse. Aquí entran procesos como la clarificación, que ayudan a que el vino quede limpio y brillante.

Algunas bodegas usan métodos tradicionales, otras más modernos, pero todas buscan lo mismo: mantener intacta la esencia de la uva y del viñedo.

Finalmente, el vino se embotella. Y aunque podría parecer el final, en realidad es el principio de otra historia: la de cada brindis, cada cena, cada momento compartido.

Más allá de la técnica: el alma del vino

El proceso de elaboración de vinos blancos no es solo técnica y ciencia. Es también humanidad, tradición y respeto. Respeto por la tierra, por las generaciones que trabajaron antes, por el clima que moldea el carácter del vino y por quienes lo disfrutan después.

Cada botella es, en cierto modo, un viaje: desde el viñedo hasta tu mesa. Un viaje que combina paciencia, intuición y pasión.

Preguntas frecuentes sobre el proceso de elaboración de vinos blancos

1. ¿Cuánto tiempo se tarda en elaborar un vino blanco?
Depende del estilo. Los más jóvenes están listos en unos meses, mientras que los que reposan sobre lías pueden tardar más de un año.

2. ¿Por qué se fermenta a baja temperatura?
Para conservar los aromas frescos y frutales, que son la esencia de un buen vino blanco.

3. ¿Todas las uvas blancas sirven para hacer vino blanco?
No exactamente. Algunas variedades se expresan mejor que otras y cada región apuesta por las que mejor se adaptan a su clima y suelo.

4. ¿Qué diferencia hay entre un vino joven y uno con crianza sobre lías?
El joven es ligero y fresco, ideal para aperitivos o comidas informales. El de lías tiene más cuerpo y complejidad, perfecto para maridar con platos elaborados.

5. ¿El proceso es igual en todas las regiones?
No. Cada territorio imprime su sello. Un vino blanco cántabro nunca será igual que uno de Rías Baixas o de La Mancha, y ahí reside su encanto.